Estrategias para incrementar la cultura de prevención
“La cultura de la prevención sólo puede darse como el resultado de un proceso de aprendizaje que debe dar comienzo en el hogar y luego en la enseñanza primaria. En este nivel formativo el aprendizaje debe integrarse en la formación en valores, concretamente dentro del valor “salud”. Como en toda enseñanza de valores, la metodología ha de ser de carácter transversal y debe presentar los riesgos de la propia escuela y de la casa como un primer ejemplo de riesgos laborales.
Este proceso formativo ha de continuarse en la formación profesional, mediante la integración de las actividades preventivas en el propio proceso formativo curricular, y especialmente en sus aspectos prácticos. El concepto sería: un trabajo está bien hecho si se hace de manera segura.
Este mismo concepto debería centrar la formación preventiva en los niveles superiores del sistema educativo, si bien en este caso la atención debería dirigirse no tanto al alumnado, como posible receptor del daño, sino más bien hacia las personas que puedan encontrarse bajo su mando.
Las funciones desempeñadas por estos futuros profesionales será clave en este sentido.
El desarrollo de la cultura de la prevención exige un refuerzo de la colaboración entre las autoridades laborales y las educativas que debe incluir, como un primer eslabón, la formación del profesorado”.
En relación con los nuevos riesgos y mercado de trabajo, debemos concienciarnos de que, la integración de la perspectiva de género en el conjunto de las actividades y políticas preventivas es fundamental y prioritaria, consideran do las particularidades sociales, culturales y psicofísicas de las mujeres.
Asimismo, debemos estudiar las “costumbres” (comportamientos colectivos) dado que son la base fundamental para investigar por qué algunas sociedades se resisten y mantienen conductas de riesgo poco saludables e insanas. Los programas de seguridad, centrados en intervenciones sobre las conductas como antecedentes de los accidentes (tipo behaviourbased safety) y basados en el refuerzo de las conductas seguras y en la retroalimentación, no son una "receta mágica" ni una solución universal.
La prevención de los riesgos emergentes como el estrés, la ansiedad, la de presión y el acoso, así como las dependencias de alcohol y drogas, requiere acciones coordinadas con las políticas de salud pública. Es necesario estudiar estos riesgos de manera interdisciplinaria, desde sus diversas perspectivas: social, psicológica y ergonómica.
La integración de los objetivos de salud y seguridad en el conjunto de las políticas comunitarias, en particular las de industria, empleo, salud pública y educación, deben reforzarse a fin de mejorar las sinergias en objetivos comunes.
Centrándonos en la cultura de la prevención en el ámbito de la educación, ésta se debe implantar con el aporte de todas y cada una de las personas que integran la comunidad educativa, con el compromiso visible, con la integración y participación de todos hacia esa nueva cultura: la del compromiso por la seguridad y la promoción de la salud.
Es evidente que la denominada cultura preventiva se debe iniciar en el hogar y en los centros docentes, en el entramado escolar, y debe hacer se visible en todos los niveles y etapas educativas. No podemos hablar de una formación integral en la sociedad si la escuela no interviene decididamente en la formación en valores. Los valores se fundamentan en creencias y actitudes que se aprenden en las etapas primeras de la vida (infantil y juvenil) donde la capacidad de aprendizaje es mayor, por ello es necesario que los valores relacionados con la salud y la seguridad se trabajen en el aula y en el Centro, se visualicen y analicen desde diferentes patrones de comportamiento y se aprendan desde la realización de buenas prácticas, para proporcionar al alumnado las “formas” de vida más saludable y segura posibles.
La motivación y la participación son de vital importancia. El profesorado ha de dar primero este paso para después facilitar y dinamizar el proceso de aprendizaje del alumna do, en comportamientos sanos y seguros que eviten o minimicen los riesgos que les rodean.