Juan Carlos Hiba
OIT Lima

 


El primer propósito de esta ponencia es presentar el concepto de trabajo decente, comentar por qué la OIT lo ha tomado como su paradigma y presentar algunas de sus características principales. En segundo lugar, rescataré dos de las características del trabajo decente que están más próximas al objeto de los sistemas nacionales de riesgos del trabajo, con el fin de descubrir el punto de encuentro entre esos sistemas y el trabajo decente. Para terminar, comentaré algunos desafíos que confrontan los sistemas nacionales de riesgos del trabajo y el papel que cumplen en los procesos de integración económica y social.

Perspectivas del trabajo decente

El año pasado, como tal vez algunos de ustedes sepan, en la OIT adoptamos un concepto nuevo: el trabajo decente. Esta perspectiva, dentro de la OIT, se estructura y sostiene sobre cuatro pilares estratégicos:

Los derechos fundamentales en el trabajo, el empleo, la protección social y el diálogo social, que constituyen los ejes temáticos que nos guían en nuestro trabajo y en nuestra organización interna.

El trabajo decente es, ciertamente, un objetivo ambicioso, pero - tal como dice nuestro Director General - es lo que quieren las personas. Juan Somavia sostiene que la gente tiene derecho a ser ambiciosa en relación con ella misma y con sus familias. Nuestra labor en la OIT es conseguir que lleguen a este objetivo, y para hacerlo bien tenemos que examinarlo todo, mirarlo todo a través de sus ojos y comprender la pérdida de dignidad y la inseguridad personal que suponen para una familia el desempleo y la pobreza.  

Ahora bien, la aspiración a la dignidad en el trabajo no es nueva, es, en realidad histórica, y de eso han tratado las luchas por el progreso social en el mundo. En la OIT a esa aspiración social hemos podido resumirla en nuestros cuatro ejes temáticos, y creo que esto nos podrá conectar con la gente, inclusive en nuestra forma de hablar, y no desconectarnos de ella por medio de la jerga de las organizaciones internacionales. Nosotros, en la OIT, con nuestra estructura tripartita, tenemos la intención de mantenernos cerca de las preocupaciones de la gente, de los trabajadores y las trabajadoras, especialmente y por supuesto cuando se trata de los problemas en el ámbito del trabajo.

El trabajo decente comienza, pues, con las personas y se refiere a situaciones reales que reflejan la diversidad existente en los distintos países. El trabajo decente no es una camisa de fuerza, algo que tenga una solución única: Al contrario, constituye una forma de tratar con dinamismo y coherencia las diversas aspiraciones y metas de los distintos individuos, culturas y sociedades. La respuesta que hemos encontrado al examinar este panorama ha sido muy positiva. Si hoy estamos hablando sobre trabajo decente es porque los organizadores de este evento nos lo han pedido. El problema está en cómo hacer que este concepto se plasme en la realidad.

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