Los nuevos retos de las empresas hacen necesario trascender la visión de que son organizaciones lineales, para entenderlas como sistemas complejos con muchas interconexiones.

 

Tradicionalmente, las áreas de SST han manejado un modelo de trabajo que les ha traído grandes beneficios en la reducción de eventos laborales: este entiende a las organizaciones como un conjunto de procesos, en los que aparecen riesgos que deben ser controlados.

Este modelo tiene cuatro componentes:

  • Necesidad de mejorar/perfeccionar las condiciones laborales y los procesos.
  • Énfasis en el comportamiento humano, haciéndolo seguro e, idealmente, llevándolo a un punto en el que los errores humanos no existan.
  • Presencia de temas organizacionales como sistemas de gestión que buscan mejorar los procesos para realizar las tareas de forma segura.

Este enfoque entiende a los accidentes y las enfermedades laborales de una forma lineal.

Por ejemplo, si se presenta un evento en el que un empleado tiene una lesión grave porque mete su mano en un reactor, se analizará qué había en el reactor y qué llevó al empleador a introducir su mano. Esto guiaría a quien analice el caso por una cadena de eventos hasta identificar una causa básica y una o varias causas inmediatas.

 

¿Este modelo es suficiente?

En los últimos 10 años han surgido situaciones que nos llevan a preguntarnos si hay algo que este enfoque no haya considerado o si hay algo más que las empresas puedan hacer.

Algunas de estas situaciones son:

  • Los accidentes y las enfermedades laborales no desaparecen por completo a pesar de que las empresas tengan desempeños exitosos.
  • Aún se presentan accidentes graves.
  • Muchas organizaciones se han topado con un límite y no logran seguir bajando sus índices de eventos laborales.

 

Un nuevo modelo

A partir de estas preguntas y de un ejercicio de observación y análisis de tendencias mundiales, ARL SURA hace una nueva propuesta que se integra con el modelo tradicional, pero que lo trasciende para tener una perspectiva más amplia de las organizaciones y su trabajo.

Como los enfoques lineales no daban una solución completa, este nuevo enfoque concibe a las compañías como sistemas sociotécnicos, es decir, sistemas en los que confluyen componentes sociales (personas), tecnológicos (equipos, maquinaria, herramientas) y organizacionales (políticas, objetivos, estrategias).

Estos componentes se interrelacionan permanentemente: lo que ocurre en uno repercute en otros, incluso, puede trascender a la empresa y llegar a la familia, la sociedad, el medio ambiente y la política.

Además, esta es una relación de doble vía y lo que pasa por fuera de la empresa también puede afectarla.

Si esta interrelación es óptima se conseguirán ambientes seguros, saludables, productivos, competitivos y sostenibles.

Esta propuesta cuenta con cuatro componentes:

  • El cuidado:concepto central del que todo parte, pues el objetivo de las organizaciones debe ser el bienestar de los colaboradores, del sistema de trabajo y del medioambiente que las rodea.
  • Elementos del nuevo estilo de pensamiento:aspectos que hacen que el proceso sea más o menos exitoso y desde los que se debe partir para construir la estrategia: resiliencia, liderazgo, participación, generación de valor, flexibilidad, aprendizaje continuo, generación de redes, confianza, comunicación, conversaciones, diversidad e inclusión.
  • Elementos comunes: soluciones, herramientas e incluso estrategias que habitualmente se aplican en la gestión de los riesgos de salud y seguridad en el trabajo, que suelen ser transversales y que impactan diferentes aspectos de los sistemas de trabajo. La forma en que son aplicadas, considerando los elementos del nuevo estilo de pensamiento, las hace más sostenibles.
  • Elementos especializados:aspectos en los que se requiere un conocimiento experto, que abordan temas puntuales para potenciar los elementos comunes. Algunos de estos son la experticia en temas como la salud mental, la seguridad de procesos y el cuidado de la salud y del medio ambiente.

Este nuevo modelo les provee a las organizaciones una óptica fortalecida y más completa para hacer una intervención exitosa.

Si aplicáramos este nuevo modelo al ejemplo del trabajador y el reactor que abordamos previamente, las personas que hagan la investigación del accidente no solo verán una cadena de acontecimientos, sino que entenderán que el evento es una manifestación de que el sistema no funciona de forma óptima.

Así, considerarán el peso que tuvieron en el accidente temas como el mantenimiento del equipo, la disponibilidad de repuestos, las características de la materia prima, las presiones comerciales o de producción, los aspectos personales del trabajador y las características sociales y del entorno.

En los próximos años, los retos para los responsables de SST en las compañías será inculcar en sus trabajadores la importancia de construir a partir de los elementos comunes y compartir esta nueva propuesta de una forma asertiva para que las empresas trabajen pensando en el bienestar y en la competitividad sostenible.

Fuente:

Carlos Hernando Ceballos Saavedra

Analista de Medicina Laboral y del Trabajo