David Wigoda
Ex-gerente General SURATEP

 


 

Para nadie es un secreto que Colombia atraviesa por una de sus más grandes crisis de la historia moderna. Lograr la competitividad de una economía globalizada requiere de una capacidad gerencial importante y de un compromiso estatal decidido que apoye su sector productivo y le permita subsistir en el mundo actual de los negocios.

Colombia requiere de grandes cambios culturales para entender que la productividad de sus empresas tiene inmersos muchos factores, que deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones y, que de un buen o mal análisis de esta realidad, dependerá el futuro de la organización.

Desafortunadamente muchos empresarios colombianos siguen viendo al Sistema de Riesgos Profesionales como un gasto más y no como una inversión, y esta es una de esas decisiones que afectan considerablemente el éxito o fracaso de una organización. Una de estas decisiones es la que comenta el Dr. Jorge Iván Domínguez
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en su estudio del impacto económico de los accidentes de trabajo presentados en 1997.

"La reducción de costos operacionales ha sido planteada como una de las más importantes estrategias de competitividad; pero no una reducción indiscriminada sino inteligente
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; que obedezca a un profundo conocimiento del negocio, del producto y de los costos de la organización y que se aplica en aquellas áreas que no le están aportando ventajas competitivas a la organización. Una de las primeras áreas de la empresa que es sometida a la lupa del evaluador de costos es la Administrativa y dentro de ésta la de Desarrollo Humano o la que haga sus veces.

Todos los argumentos para que existan programas de Salud y Seguridad en las empresas son válidos, pero la mayoría de ellos deben estar representados por el valor del beneficio que producen y por ello se debe trabajar en la internalización de estas variables."

El análisis anterior nos deja como experiencia que esas decisiones exitosas deben depender de la relación costo-beneficio y no de una simple estrategia de reducir al parecer un "gasto" más de la empresa. Es ahí en donde el empresario colombiano tiene que cambiar su forma de pensar y entender que la Salud Ocupacional y la inversión en Prevención de Riesgos es fundamental para la productividad de su empresa y por ende para la del país.

Muchos estudios se han presentado en el mundo sobre el costo de la accidentalidad laboral, basta con mencionar la información que publica la OIT, en el cual se plantea que la accidentalidad le cuesta al mundo el 4% del PIB mundial, para decirlo en palabras simples, el equivalente a toda la producción del continente africano. Esta cifra demuestra con datos reales la incidencia y el costo para el mundo de no tener una consciencia preventiva y de seguir mirando la prevención como un gasto y no como una inversión.

Yo diría que no se trata de insistir en la demostración de que los accidentes laborales y las enfermedades profesionales son una carga enorme para la economía de un país, la realidad es más que contundente y las cifras no mienten. Lo importante es insistir en un cambio estructural sobre la manera de entender la prevención de riesgos y en crear una cultura sobre la misma que permita focalizar los esfuerzos hacia el logro de objetivos comunes.

En la medida en que esto se dé, estoy seguro que Colombia va a ser más productiva y el acceso a los mercados internacionales va a ser más fácil y contará no solo con un buen nombre y un buen producto, si no con una ventaja competitiva real para incursionar en los mismos.

1. Médico Especialista en Salud Ocupacional Gerente de Prevención de Riesgos Regional Antioquía de SURATEP.


2. CARLZON,J. El Servicio Al Cliente: La verdadera Ventaja Competitiva. Notas de Seminario. Gold Service Internantional. Santafé de Bogotá, 1995.
Fuente: Revista Trabajo y Seguridad social