El riesgo biológico ocupacional se puede definir como aquel que surge de la exposición laboral a micro y macroorganismos que puedan causar daños al trabajador...

Fernando Ramírez Álvarez
Médico Especialista en Salud Ocupacional
Médico Laboral Regional Norte ARL SURA

Sin embargo en el contexto hospitalario nos circunscribimos a aquellos "microorganismos, con inclusión de los genéticamente modificados, cultivos celulares y endoparásitos, susceptibles de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad"[1]. 

En el ámbito de las instituciones de salud es uno de los factores de riesgo que genera mayor número de accidentes y asociado a éste se pueden presentar como secuelas las enfermedades generadas por los microorganismos que originaron dicho evento. Siendo los profesionales más expuestos el personal sanitario que presta asistencia directa a los enfermos, el personal de laboratorio que procesa muestras contaminadas o posiblemente contaminadas, el personal que trabaja con animales o con derivados de éstos y el personal de aseo o también llamado de servicios generales.

En la actualidad, de entre las enfermedades infecciosas a las que están expuestos los profesionales sanitarios, destacan aquellas de etiología vírica como la Hepatitis B, Hepatitis C, Hepatitis Delta y el SIDA, sin olvidar otros virus y enfermedades producidas por otros microorganismos (tétanos, TBC, legionelosis, fiebre Q, rubéola, ...)

La exposición al riesgo biológico se manifiesta de forma directa o indirecta.  La forma directa se origina cuando el personal de laboratorio manipula directamente los microorganismos a través de las técnicas o procedimientos establecidos; resultado de esta interacción se libera al medio ambiente del laboratorio y de la comunidad cierta cantidad de éstos ya sea, bien por la ejecución de tales procedimientos o por la ocurrencia de algún accidente para el caso del laboratorio, o bien por la evacuación de desechos contaminados tratados inadecuadamente para el caso de la comunidad. La mayoría del personal hospitalario tiene una exposición indirecta pues se deriva de la atención de la fuente contaminante que puede ser un ser vivo o muerto o por las secreciones emanadas por ellos o un elemento que fue utilizado para su atención o manipulación.


La clasificación de la peligrosidad de los microorganismos actualmente responde a la dada por la OMS y comprende 4 grupos de riesgo con orden ascendente atendiendo los siguientes criterios:

La patogenicidad es la capacidad de un microorganismo para producir una enfermedad.

La transmisibilidad: que es la habilidad de moverse desde el sitio donde son liberados hasta la vía de infección de una persona. (Contacto directo, indirecto o por transmisión por gotas al toser, estornudar, hablar; se puede dar por vía aérea, por un vehículo común o por un vector)

La infectividad: que es la habilidad para penetrar las barreras defensivas naturales o inducidas del individuo. Esta depende de muchos factores destacándose el sistema inmune de cada individuo.

La virulencia: que es la capacidad para ocasionar enfermedad, por lo tanto a mayor virulencia más grave será la enfermedad.

Estos criterios son determinados por algunos factores como los huéspedes, que además de poder padecer la enfermedad, constituyen un modo de transmisión para muchos microorganismos patógenos por lo que deben considerarse:

Los niveles de existencia de inmunidad. 

La densidad y movimiento de la población de huéspedes. 

La presencia de vectores apropiados 

Las normas de higiene ambiental. 

Además un agente se presenta más o menos peligroso si se cuenta con un tratamiento para enfrentarlo y reducir al mínimo sus efectos adversos. Los tratamientos disponibles pueden ser:

La inmunización pasiva. 

La vacunación en caso de exposición. 

La administración de antibióticos y la quimioterapia tomando en consideración la aparición de cepas resistentes. 

La disponibilidad de medidas eficaces para contrarrestar los efectos negativos derivados de la introducción o posible diseminación de un determinado microorganismo es uno de los aspectos que influyen sobre el incremento o no de la peligrosidad de éste. Por lo tanto es necesario revisar la disponibilidad de: 

Profilaxis por administración de vacunas o sueros. 

Medidas de saneamiento. 

Lucha contra vectores. 

Restricciones a la importación de animales o productos animales posiblemente infectados. 

Un incremento en la concentración o el volumen del material infeccioso que se manipula va a tener un efecto directo sobre el incremento de la probabilidad de que ocurra un evento no deseado, y por tanto el riesgo se incrementa.

Basado en los criterios anteriormente expuestos y las experiencias acumuladas en otros países, la OMS propuso un sistema de clasificación dividido en cuatro grupos (OMS 1994).

[1]Legislación Española: Decreto Real 664 de 12 de mayo de 1997

 

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