Hugo Piedrahíta Lopera

 


Con la caída de las barreras arancelarias, con la menor intervención de Estado en los asuntos económicos, con la globalización de la economía, los mercados van haciéndose más y más transparentes, y toda empresa que pretenda mantenerse en el mercado debe hacerlo con base en una mejora continua de su competitividad.

Son varios los factores fundamentales que determinan la competitividad de una empresa. Entre ellos se destacan tres: su capacidad de innovación, la calidad de sus productos y la productividad.

En el análisis del factor productividad surge una nueva cultura de la relación de la empresa con sus trabajadores. Esta nueva cultura se resume en una necesidad de "invertir" en el trabajador, tanto en lo que se refiere a su capacitación como en el mejoramiento de sus condiciones de trabajo. Evidencia de esta nueva relación está las declaraciones del Director General de la VolksWagen, José Ignacio López de Arriatua, quien señala que para mejorar la productividad se requiere de nuevos métodos de trabajo, y la adaptación del medio ambiente laboral al trabajador, para así conseguir que se sienta en casa."(2) 

La necesidad de mejorar la productividad se hace más necesaria en los países Latinoamericanos, en donde las tasas anuales de productividad media han decaído en los últimos años.

Además es importante destacar como los avances de la ciencia nos han llevado al desarrollo de nuevos sistemas productivos: informática, automatización, cibernética, nuevos materiales, uso de nuevos productos químicos, biotecnología, etc, los cuales están generando gran impacto en los ambientes de trabajo y particularmente en el tipo e intensidad de las exposiciones. Este proceso de cambios rápidos en la estructura mundial de producción tiene un profundo impacto sobre las condiciones de salud y seguridad de los trabajadores en el Mundo.

Todos estos cambios están conduciendo a nuevas exigencias para la productividad, la calidad y la necesidad de respaldar la innovación y la motivación del trabajador, la cual está llevando a nuevos tipos de organizaciones, nuevos empleos (teletrabajo, trabajadores independientes, etc), nuevos horarios (flexibilización laboral), nuevos sistemas de dirección y administración.

Todos estos cambios deben conducirnos a reflexionar sobre cómo debe ser nuestra forma de gerenciar los programas de salud y seguridad y de manera prioritaria, cómo integrar esta gestión a otros procesos corporativos de gestión administrativa (gestión de la calidad, gestión ambiental, mantenimiento productivo total, entre otros), de tal forma que puedan ser potencializados.

Como resultado de esos cambios en las condiciones de trabajo, se estima que cada año ocurren en el mundo 120 millones de accidentes de trabajo y 200.000 muertes. Los costos médicos y sociales y las pérdidas en productividad de estas lesiones se estiman en más de 500.000 millones de dólares cada año. En algunas actividades económicas como la minería, la silvicultura, la construcción y la agricultura el riesgo es desmedido y anualmente de una quinta a una tercera parte de estos trabajadores sufren lesiones en su trabajo.(3)

Los costos de los accidentes de trabajo y de la enfermedades de origen profesional afectan el PIB Mundial que para 1997 fue calculado en 21.6 trillones de dólares y particularmente en los países en vía de desarrollo se afectan más significativamente.(4)

En el caso de Colombia, con un crecimiento del PIB bajo e incluso negativo en los últimos años (para 1999 fue de - 4.5% y se estima un proyectado de crecimiento de 1.5% para 2000)(5) la situación se hace más penosa. A pesar de este negativo crecimiento el año anterior y el proyectado levemente positivo para 2000, los costos de nuestros accidentes y enfermedades profesionales significan, según un estudio realizado por SURATEP, el 1.5% del PIB, es decir la suma de 1 billón 300 mil millones de pesos al año (6). Ningún país en el Mundo puede permitirse afectar su productividad, medida a través del PIB, como consecuencia de malas prácticas gerenciales en materia de salud y seguridad.

Cuando se discrimina quién paga los costos de los accidentes de trabajo y de las enfermedades profesionales, muchos empleadores creen que por estar "asegurados" a través de una Administradora de Riesgos profesionales (ARP) el costo no es significativo para ellos.

Pero diversos estudios han demostrado que el costo para los empleadores es significativo e incluso superior al que deben asumir las ARP's. Un estudio reciente mostró que del costo total pagado por los accidentes de trabajo, los empleadores deberían asumir el 65.2%.(7)  

Estas reflexiones sobre el fenómeno de la productividad y su impacto sobre las condiciones de salud y seguridad, deben llevarnos a pensar en el desarrollo de programas de gestión integral de riesgos en las empresas, acordes con las necesidades reales de las mismas y las condiciones particulares del sector de la economía al que pertenecen, involucrando por supuesto a los trabajadores, quienes permanentemente están sometidos a las cambiantes condiciones de trabajo, pero también son, quienes con su esfuerzo, contribuyen a la productividad y desarrollo económico del país.

(1)Hugo H. Piedrahita L, MD. Jefe División de PyMEs, Suratep S.A. Profesor de cátedra FNSP Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. E-mail:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Dirección: AA 80389, Envigado, Colombia. Teléfono: (57)4-5113545 Fax: (57)4-2318080.

(2)López, Alberto. Seguridad y salud en el trabajo en el marco de la globalización de la economía. Proyecto regional seguridad y salud en el trabajo en los procesos de integración y globalización. OIT. Oficina Regional para America Latina y el Caribe. Documentos de Trabajo 26. Lima, Perú. 1996.
 (3)Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana. Salud ocupacional para todos: propuesta de una estrategia mundial de la OMS. Vol 119. No 5. Noviembre de 1995. Pag. 442 a 450.
(4)Problemática mundial de salud ocupacional. En: Protección y Seguridad. Revista del Consejo Colombiano de seguridad. Año 44. No 257. Bogotá. Enero - Febrero 1998.
(5)Revista Dinero, Abril 7 de 2000.
(6)Accidentes le cuestan al país el 1.5% del PIB. En: Protección y Seguridad. Revista del Consejo Colombiano de Seguridad. Año 44. Volumen 259. Bogotá. Mayo - Junio 1998.
(7)Aguilar B., Jairo. Índices y costos de los accidentes de trabajo en algunas ARP's privadas, Medellín, Colombia, 1997. Documento académico.

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Para nadie es un secreto que Colombia atraviesa por una de sus más grandes crisis de la historia moderna. Lograr la competitividad de una economía globalizada requiere de una capacidad gerencial importante y de un compromiso estatal decidido que apoye su sector productivo y le permita subsistir en el mundo actual de los negocios.

Colombia requiere de grandes cambios culturales para entender que la productividad de sus empresas tiene inmersos muchos factores, que deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar decisiones y, que de un buen o mal análisis de esta realidad, dependerá el futuro de la organización.

Desafortunadamente muchos empresarios colombianos siguen viendo al Sistema de Riesgos Profesionales como un gasto más y no como una inversión, y esta es una de esas decisiones que afectan considerablemente el éxito o fracaso de una organización. Una de estas decisiones es la que comenta el Dr. Jorge Iván Domínguez (1) en su estudio del impacto económico de los accidentes de trabajo presentados en 1997.

"La reducción de costos operacionales ha sido planteada como una de las más importantes estrategias de competitividad; pero no una reducción indiscriminada sino inteligente (2) ; que obedezca a un profundo conocimiento del negocio, del producto y de los costos de la organización y que se aplica en aquellas áreas que no le están aportando ventajas competitivas a la organización. Una de las primeras áreas de la empresa que es sometida a la lupa del evaluador de costos es la Administrativa y dentro de ésta la de Desarrollo Humano o la que haga sus veces.

Todos los argumentos para que existan programas de Salud y Seguridad en las empresas son válidos, pero la mayoría de ellos deben estar representados por el valor del beneficio que producen y por ello se debe trabajar en la internalización de estas variables."

El análisis anterior nos deja como experiencia que esas decisiones exitosas deben depender de la relación costo-beneficio y no de una simple estrategia de reducir al parecer un "gasto" más de la empresa. Es ahí en donde el empresario colombiano tiene que cambiar su forma de pensar y entender que la Salud Ocupacional y la inversión en Prevención de Riesgos es fundamental para la productividad de su empresa y por ende para la del país.

Muchos estudios se han presentado en el mundo sobre el costo de la accidentalidad laboral, basta con mencionar la información que publica la OIT, en el cual se plantea que la accidentalidad le cuesta al mundo el 4% del PIB mundial, para decirlo en palabras simples, el equivalente a toda la producción del continente africano. Esta cifra demuestra con datos reales la incidencia y el costo para el mundo de no tener una consciencia preventiva y de seguir mirando la prevención como un gasto y no como una inversión.

Yo diría que no se trata de insistir en la demostración de que los accidentes laborales y las enfermedades profesionales son una carga enorme para la economía de un país, la realidad es más que contundente y las cifras no mienten. Lo importante es insistir en un cambio estructural sobre la manera de entender la prevención de riesgos y en crear una cultura sobre la misma que permita focalizar los esfuerzos hacia el logro de objetivos comunes.

En la medida en que esto se dé, estoy seguro que Colombia va a ser más productiva y el acceso a los mercados internacionales va a ser más fácil y contará no solo con un buen nombre y un buen producto, si no con una ventaja competitiva real para incursionar en los mismos.

1. Médico Especialista en Salud Ocupacional Gerente de Prevención de Riesgos Regional Antioquía de Suratep.

2. CARLZON,J. El Servicio Al Cliente: La verdadera Ventaja Competitiva. Notas de Seminario. Gold Service Internantional. Santafé de Bogotá, 1995.

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