Qué es manejo defensivo

El manejo seguro significa que todas las respuestas a posibles peligros resultan de una decisión y no de una reacción instintiva a un peligro inesperado. El manejar defensivamente significa adoptar como norma el manejo seguro, evitando accidentes a pesar de los actos inseguros de otros o de la presencia de condiciones adversas para usted como conductor.

Sus decisiones son su única defensa contra los errores de los otros, así que debe asegurarse que las suyas son las más indicadas. No se deje presionar por los conductores impacientes que le pitan y le aceleran o le pisan el freno de aire acosándolo en sus decisiones.

El conductor seguro no es un timorato, ni un sobre - precavido, es alguien que está decidido a tomar precauciones razonables, muy superiores a las que dictan las leyes, para evitar tener accidentes de tránsito.

Como conductor seguro aprende a ceder un poco para acomodar su comportamiento de manejo a los actos inesperados de otros conductores y peatones, a los inciertos y siempre cambiantes factores de iluminación, al tiempo, a la vía, a las condiciones del tránsito, al estado mecánico del vehículo y hasta al de su propio estado anímico.

El manejo a la defensiva es aquel que se realiza con:

Actos prudentes y seguros
Actos de cortesía y amabilidad hacia los otros
Mantenimiento y cuidado del vehículo
Acatamiento de las normas y señales de tránsito
Prevención de las acciones de los demás

Manejo a la defensiva es estar alerta:

Observe las normas de tránsito, respete los semáforos, las señales de  tránsito, las señales que le hace el conductor del vehículo que va adelante sobre lo que piensa hacer. ¿Está haciendo señal de girar?  ¿Están encendidas las luces de girar? ¿Están encendidas las luces de freno? ¿Se va aproximando hacia la derecha o a la izquierda, como si estuviese preparándose para girar? El conductor seguro manteniéndose alerta siempre tiene presente:

Anticipación a la situación:

Observe más allá del vehículo que va adelante para prevenir situaciones que puedan forzarlo a actuar rápidamente, convirtiéndose en una amenaza para usted; analice el entorno y tome las prevenciones adecuadas. ¿Hay intersecciones marcadas o no marcadas?  ¿Hay vehículos en la carretera o sobre la berma? ¿Se reduce o ensancha la calzada? ¿Hay resaltos, depresiones? ¿Hay vehículos estacionados? ¿Peatones o ganado? ¿Obreros en la vía?, ¿Cuándo va a pasar un vehículo en la carretera se asegura que lo han visto?, ¿Ha dejado suficiente distancia con el vehículo de adelante?

Responsabilidad social del conductor

Durante un año, los adultos pasan al volante un 11% de su tiempo. Siempre se debe tener en cuenta que en las vías públicas nunca nos encontramos solos, ni mucho menos somos sus dueños. Esta razón es la base por la que debemos respetar y seguir las normas de convivencia y la normatividad establecida. Cuando no se respeta, aparece la acción destructiva que en muchos casos produce víctimas, lesionados, heridos, pérdidas económicas, entre otras.

La descripción del vehículo y de su comportamiento reflejan la actitud del conductor. Se pueden relacionar las actitudes de las personas respecto a las cosas que usan y como las cuidan. El vehículo no es solamente un signo social, sino también un elemento configurador de la personalidad.

Es fundamental para la convivencia que cada persona asuma la responsabilidad propia sin inculpar a los demás. Las actitudes reflejadas por cada conductor contribuyen a la buena imagen de cada uno y al desarrollo cultural de la ciudad. Una ciudad donde sus conductores dan el paso, no bloquean las intersecciones y respetan todas las normas, mejora la calidad de vida de cada uno de sus integrantes.

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Aunque los accidentes de tránsito ocurren por tres causas básicas: El conductor, el vehículo y el medio, en las investigaciones aparece como el factor de riesgo más importante El conductor y la forma de conducir el vehículo.  En más del 80% de los accidentes, la causa principal se encuentra en el factor humano.

Todo conductor debe actuar en condiciones de total normalidad física y mental.
Si esta bajo efecto de alcohol, drogas, fatiga, estados emocionales alterados, preocupación, temor, euforia exagerada, o con oídos o vista deficiente, entre otros, son condiciones que se van a aumentar la probabilidad de que ocurran accidentes.

El  conocimiento y la pericia

Los conductores experimentados a menudo transitan con demasiada confianza y repiten los malos hábitos para conducir que desarrollaron durante muchos años. Por esto cuando se les habla de capacitación, piensan que con tantos años de experiencia, ellos ya no tienen nada que aprender, sin embargo, al concluir el curso se dan cuenta de lo equivocados que estaban. Se requiere por lo tanto, que cada conductor acepte, que hay otras maneras de hacer las cosas con más seguridad.

El conocimiento de las normas y señales de tránsito, así como de la vía por la que se conduce y el vehículo son fundamentales. Las estadísticas muestran que el mayor número de accidentes ocurren por la violación por parte del conductor y también de peatones, de las normas de tránsito y de seguridad vial.

La pericia, unida a las competencias emocionales personales y sociales hace a un conductor perfecto dentro de lo humanamente posible.  La pericia es la combinación entre el sentido común, los conocimientos y las habilidades, fruto de la práctica.

Las habilidades para ejecutar las maniobras básicas de manejar, tales como arrancar, parar, hacer virajes, adelantar, cambiar de velocidades, parquear y ejecutar varias maniobras de emergencia, no se desarrollan simplemente como resultado de la práctica, sino a través de un adiestramiento adecuado, además de la práctica.

El manejo de las emociones

Las emociones descontroladas pueden convertir en estúpida a la persona más inteligente.  La cólera es una emoción que sale con mucha frecuencia a relucir entre los conductores.  Ella puede tener muchos orígenes, pero sin importar de donde provengan, siempre causará problemas en las calles.  Un conductor colérico, sufre una alteración de su comportamiento normal  tornándose agresivo y peligroso y se transforma muchas veces en generador de situaciones que ponen en riesgo su integridad y la de los demás, pudiendo llegar a causar daños y lesiones que pueden llevar a la  muerte.

Para reflexionar:

Cualquiera puede ponerse furioso... eso es fácil.

Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto,  por el motivo correcto y de la forma correcta... eso no es fácil

(Aristóteles- Ética a Nicómaco)