Comunicación segura y efectiva.

Comunicación segura y efectiva
 
 


En ciertas ocasiones dependiendo de nuestra personalidad, de las dificultades que se puedan estar presentando en el sitio de trabajo, de los rumores, de la forma habitual en la que reaccionan los jefes… puede ser difícil iniciar o responderles con tranquilidad a los superiores. ARL SURA te acompaña con 5 actitudes que te llevarán a ser más efectivo.

1. Dejar hablar al otro.

Suele suceder que en muchas ocasiones empezamos a cruzarnos en el mensaje que nos está entregando la otra persona, por ejemplo, tratando de justificarnos. Una actitud como esta lo que hace es incomodar a quien tenemos al frente, se empieza a elevar el tono y fácilmente se puede terminar en un intercambio de palabras improductivas.

Por el contrario al dejar hablar a la otra persona le estamos permitiendo que se desahogue; seguramente en un estado más tranquilo se llegará a una mejor solución.

2. Saber decir, “no”, con argumentos e inteligencia.

Uno de los mayores temores que en ocasiones tenemos es decirle no a una solicitud de un superior, situación que en algún momento nos puede llevar a poner en riesgo no solo la calidad de nuestro trabajo sino además la seguridad de todos, por ejemplo, el jefe te dice, necesito que operes esta máquina de urgencia y no puedes hacerlo:

Respuesta incorrecta: “No lo puedo hacer y punto”. Lo puede entender como falta de compromiso.
Respuesta correcta: “Jefe en el momento sería muy riesgoso que yo lo hiciera pues no tengo los equipos de protección personal adecuados, no he recibido entrenamiento, tengo unas responsabilidades que no puedo aplazar… Quizás sería mejor si hacemos esto más seguro con otro compañero. Le estarás demostrando tu alto grado de compromiso.

3. Generar un ambiente agradable con los gestos

El 55% de lo que transmitimos lo hacemos a través de los movimientos que realizamos con nuestro cuerpo. Es importante que al hablar con tus superiores muestres seguridad y tranquilidad. Algunas prácticas recomendaciones son:

Mirar directamente a los ojos de quien tienes al frente.
Tener el cuerpo erguido, con energía, con una buena postura. No mostrar señales de cansancio como los hombros caídos
La mirada debe ser cálida, evitando la agresividad.
Ser agradable con el rostro. Una cara sin el seño fruncido demuestra que el otro puede hablarme tranquilamente.

4. Callar el diálogo interno.

Lo más recomendable es escuchar atentamente a lo que te este diciendo tu jefe sin dejarte llevar por otro tipo de sentimientos. Más bien si antes de responder necesitas un tiempo para analizar y contestar con mejores argumentos, pídele uno o dos minutos para hacerlo.


 

5. Buscar el momento oportuno para hablar.

No será lo mismo pedirle unos minutos cuando tu superior esté ofuscado pues se perdió un cliente, a acercarte cuando se encuentre sereno. Eso no significa que debes dejar pasar un mes para hablar, pues ya no sería oportuno y además empezarías a acumular una serie de sentimientos que terminarán por explotar como una bola de nieve. Siempre durante una jornada laboral habrá un momento oportuno.

No tengas temor a preguntar, se trata de uno de los actos que más interés demuestra por tu trabajo.

Aprende a controlar tu respiración y gana en tranquilidad

Toma aire durante unos cuatro segundos.
Expúlsalo durante unos seis segundos.
Conviértelo en un hábito, practicándolo durante 21 días seguidos en tres sesiones.
Tu cuerpo lo tendrá programado para hacerlo naturalmente en momentos de tensión.

Artículo desarrollado con el apoyo de Ana Catalina Hincapié C. Psicóloga
Asesora en prevención ARL SURA

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