El trabajador aprende de una manera diferente.

“Del dicho al hecho” o “diciendo y haciendo”

Capacitar o participar en procesos de formación y seguir haciendo las cosas iguales es como desarrollar un adecuado proceso de planeación y no cumplir sus lineamientos, es decir, “no se hizo nada”. ARL SURA lo invita a revisar las estrategias de capacitación de su compañía desde los resultados obtenidos.

Estudios internacionales en formación de personal señalan que un trabajador retiene:
 

10% de lo que lee.
20% de lo que oye.
30% de lo que ve.
 
50% de lo que ve y oye.
70%de lo que dice y discute.
90% de lo que dice y realiza.

Estos datos nos indican que cuando se trata capacitar a una población trabajadora se deben asegurar, como mínimo, 4 aspectos claves desde la planeación.

1. Los formadores deben tener conocimiento en andragogía (capacitación para adultos).
2. El personal debe participar en la negociación de los contenidos y objetivos.
3. Se deben desarrollar estrategias de aprendizaje experiencial.
4. Las evaluaciones se deben hacer en la vida real y de manera constante.
 


Los ingredientes que le dan sabor
Así como en la alimentación acudimos a algunos ingredientes que nos hacen más apetitosas las comidas, en los procesos de formación debemos buscar ese elemento que le da sabor a la capacitación: la motivación.

Cuanto más animados estén sus trabajadores, mejores resultados obtendrán. Investigue qué los mueve en la vida y trate de relacionarlo o incluirlo en los objetivos de la formación. Por ejemplo:

La satisfacción personal de lograr grandes objetivos, de dejar huella en la vida.
La oportunidad de ascender a un nuevo puesto.
La posibilidad de que obtenga más ingresos como resultado de los mejores resultados de la empresa.
La felicidad de que todos los días pueda llegar sano a casa para jugar con los hijos.
 

 
Tenga presente que, para el adulto, el futuro es muy cercano, incluso algunos dicen estarlo viviendo ya; por eso los resultados de capacitarse deben ser próximos (a diferencia del niño, que aprende para recoger cuando sea mayor).

Otro aspecto clave es valorar el conocimiento y la experiencia acumulada por el adulto y, sin ser agresivo, desmitificar esos errores que se puedan estar cometiendo por la costumbre, y es ahí donde el aprendizaje vivencial vuelve a ser fundamental con talleres y prácticas, donde sean ellos mismos los que descubran los beneficios de hacerlo diferente.

 

Al capacitar a adultos trabajadores, tenga presente que:

Posiblemente lleven mucho tiempo sin participar de ninguna acción formativa.
El cansancio, las preocupaciones laborales y las dificultades familiares pueden generar barreras.
Buscan una utilidad práctica para la vida. Aprender por aprender no es su prioridad.
La baja autoestima puede dificultar el proceso de aprendizaje.
 

Artículo desarrollado con el apoyo de Gabriel Eugenio Ramírez
Profesional de capacitación ARL SURA

 
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