Aunque se quiera cubrir los riesgos en todas las empresas clientes, es imprescindible saber cuáles son las que mayor accidentalidad tienen y cuáles son las que se deben intervenir en primer término. Si una empresa de vigilancia tiene 60 clientes, no es lo ideal pretender darles el mismo tratamiento, se debe priorizar porque generalmente son sólo algunas de ellas las que aportan la mayor parte de la accidentalidad.
Las estadísticas y los métodos de medición, no de la empresa cliente, sino los propios, son los que ayudarán a saber cuáles son esas empresas críticas, ya que, en muchas ocasiones, dentro de los informes de accidentalidad de las empresas clientes sólo toman en cuenta a sus empleados, obviando los casos de los trabajadores de la empresa de vigilancia que le presta sus servicios.
Es importante que las Empresas de Vigilancia tengan identificadas a las empresas críticas, que tengan una caracterización de la accidentalidad en esas empresas y que definan una estrategia de intervención diferente para cada riesgo que esté generando accidentalidad, priorizando los que están en un primer nivel, en el que se pueden generar accidentes graves, severos o mortales. También es fundamental saber cuál es la problemática real, tener claras las causas de los accidentes para poder concebir un proceso, proponer y definir cuáles son las actividades que se van a desarrollar dentro de esa estrategia (medibles en cuanto a resultados) y verificar que realmente disminuyan el riesgo y no existan simplemente por cumplir un requisito legal o comercial.
La empresa de vigilancia es la que tiene que proponer estos planes de intervención, ya que posiblemente la empresa cliente solamente tenga planes para sus empleados fijos. Los planes de intervención necesariamente tienen que ser conjuntos entre esa triada compuesta por la empresa de vigilancia, la empresa cliente y la ARP Sura, y deben estar orientados a cumplir un objetivo y una meta. Por ejemplo, si en una empresa se identifica que los problemas son de altura, no basta con una capacitación; esta es una actividad puntual, pero que por sí sola no ayuda a intervenir el riesgo,
Para lograr una real disminución de la accidentalidad hay que pasar de hacer actividades puntuales a desarrollar verdaderos planes de intervención de riesgo, donde empresa cliente, la empresa de vigilancia con el apoyo de ARP Sura estructuren, diseñen y elaboren programas o actividades que permitan hacer una intervención efectiva del riesgo, y esto sólo se logra haciendo el ciclo completo. No es suficiente hacer capacitaciones; se debe hacer una intervención integral: iniciar y cerrar el ciclo, es decir, identificar, hacer diagnóstico de las condiciones de trabajo analizando el entorno, los riesgos, desarrollando una intervención en las condiciones, la fuente, el medio y las personas.
En ARP SURA brindamos estrategias y asesoramos a las empresas de vigilancia para que puedan estructurar sus planes de intervención y trabajamos con la casuística propia de cada empresa y su cultura, de forma que tenga una estrategia totalmente personalizada.
La coordinación de los planes de trabajo de forma conjunta con las empresas clientes es fundamental si lo que se quiere es disminuir los niveles de accidentalidad. Si existen algunos síntomas que indican que la gestión del riesgo ocupacional no va por un buen camino, la empresa se debe alertar si identifica situaciones como:
- Deficiencia en la intervención de los riesgos por parte de la empresa de vigilancia hacia sus empresas clientes.
- Desconocimiento frente al tema de procedimientos seguros de trabajo por parte de los trabajadores.
- Poca fidelización de las empresas clientes y los trabajadores al sentir falta de acompañamiento por parte de la empresa de vigilancia.
- Alta probabilidad de que se expresen los riesgos significativos.
Lo anterior es un llamado y una alarma para que se haga una revisión muy puntual de las herramientas que se están utilizando para la intervención de riesgos por parte de la empresa de vigilancia. Así mismo, deben tener objetivos claros y comunes con las empresas clientes y deben existir sinergias que apunten a controlar los síntomas mencionados anteriormente. El llamado es a desarrollar un conocimiento integral, que hoy en día se ve truncado por paradigmas sobre las empresas de vigilancia, de las cuales se cree que supuestamente no quieren hacer gestión del riesgo ocupacional en las empresas clientes. Finalmente, el propósito es crear una cultura con altos niveles de seguridad en todo el personal que se encuentra inmerso en un mismo proceso.
El trabajo conjunto es indispensable porque, si bien la intervención en fuente, entorno y medio está en manos de la empresa cliente, la intervención en las personas corre por cuenta de la empresa de vigilancia y no es responsabilidad únicamente de los mandos medios. Las gerencias de ambas empresas tienen que involucrarse en el proceso para que haya decisiones y soluciones efectivas.
Una empresa de vigilancia comprometida con la seguridad de sus empleados y con su sostenibilidad y competitividad a futuro debe conocer cuáles son las labores que los trabajadores van a realizar, qué riesgo tienen, qué elementos de seguridad se les facilita, cómo van a ser los equipos y la actitud de la empresa cliente frente al bienestar de los empleados involucrados. Si no se ve compromiso de la empresa cliente, es una relación en la que la empresa de vigilancia puede salir perdiendo, ya que la accidentalidad y la aparición de enfermedades de carácter profesional puede ponerla en riesgo económico y legal.
Por eso, antes de involucrarse en un compromiso comercial, éstas deben analizar con cabeza fría si la empresa cliente con la que se pretende hacer negocio tiene voluntad de intervenir el riesgo, si quiere comprometerse en la seguridad de los empleados a todos los niveles y, en caso contrario, si le conviene correr esos riesgos y esa responsabilidad de carácter legal. Un “es problema suyo” es el primer signo de alarma de que la empresa cliente no es un socio comprometido y responsable. |